1 sept. 2011

Primer Capítulo: El Libro de Gabriel

Hola Mis chicos favoritos de la vida! :)

Uff, no escribía desde nuestra nuestra cuenta regresiva para Bloodlines, ¿por qué?: Luego de que saliera me tocó trabajar en ello, ¿supongo que mayoría ya lo leyó? Yo me llevé una agradable sorpresa con el libro, espero que a ustedes les haya sorprendido de manera positiva también, si no lo han leído aún pueden descargarlo AQUÍ :)

Pero hoy, como pueden leer en el título, la entrada se trata de otro libro :D Sip, el esperado libro de la saga Vanir, El libro de Gabriel :D



El Libro de Gabriel


Después de salvar la vida de la cazadora, Gabriel es reclamado por los dioses para que tome su lugar en el Asgard. Ahora, convertido en einherjar, un guerrero inmortal de Odín, pasa su tiempo entranándose en el Valhall, preparándose para el Ragnarök y recibiendo todo tipo de cuidados de las valkyrias. Sin embargo, el tiempo de preparación ha llegado a su fin. Tres de los objetos más poderosos de los dioses han sido robados para traer el caos a la Tierra y provocar un final de los tiempos adelantado. Gabriel será enviad como líder de los einherjar para alertar a todos los guerreros, unificar los clanes y salvar a una raza humana a la que ya nadie le une. Y mientras intenta lograr sus objetivos, esperará encontrarse no sólo con sus amigas más queridas, sino, con la vaniria que lo obsesionó hasta la muerte: Danna McKenna. Pero esa obsesión puede hacer que nunca reconozca a la mujer que en realidad lo ama...


No es fácil ser una valkyria como Gúnnr. Ella es distinta al resto, no tiene ni los poderes ni la furia ni el temperamiento que caracteriza a las de su raza, todas la ven como "la dulce e inofensiva Gúnnr". Pir eso se sorprende tanto cuando el alma de un guerrero de cara de ángel, el esperado por los dioses, la reclama para que cuide de él. Y así lo hará religiosamente hasta que un error nacido de su repentina pasión provocará que el Engel se distancie de ella, pero no por mucho tiempo. Odín y Freyja les han reclamado para que juntos y, de manera indivisible, desciendan a la Tierra para recuperar uno de los objetos desaparecidos: el martillo de Thor. Gúnnr luchará al lado de Gabriel y se enzarzará en la mayor de las batallas de todas: la de enseñarle al guerrero de cara de ángel que, por cegarse con una mujer, se está perdiendo el resto del desfile.


Capítulo 1


Valhall. Residencia de las valkyrias

Los seres humanos miran al cuelo y no ven más que un techo de color azul, moteado de nubes y a veces de estrellas, sí es que se paran a observarlas. ¿Hay algo más ahí arriba? ¿Alguien nos observa? ¿Es vacío e infinito? Nadie está dispuesto a creer por creer, a eso se le llama fe, y la gente ha dejado de soñar y tener esperanza y mucho menos creer en aquello que no puede ver. No obstante, sólo hay que echar vistazo a las historias mitológicas de todas las culturas para darse cuenta de que todas están inspiradas en una gran verdad. Somos lo que somos porque alguien por encima de nosotros bajó de los cielos y nos lo enseñó todo. Y si toda esa información está grabada en piedras o en papiros o en libros antiguos y milenarios, entonces forma parte de nuestra memoria histórica, una que nos lleva a un punto común, seamos de la religión que seamos, nos hayan enseñado a creer o no, y es la siguiente: no estamos solos y nunca lo hemos estado.
De eso daban fe las valkyrias y los einherjars que se habían congregado en el Valhall. Los dioses habían anunciado la posible llegada de un guerrero esperado por todos e iban a darle una calurosa bienvenida.
Se reunían en el Víngolf, hogar de las valkyrias, un impresionante palacio de marfil rodeado de ríos y cascadas de aguas cristalinas. El cielo era rosáceo, las estrellas brillaban y se movían fulgurantes de un lado al otro, y alguna que otra ave de especie desconocida volaba en círculos sobre la cabezas de los allí presentes. El palacio Víngolf tenía más de quinientas cuarentas puertas, tan grandes cada una, que en un momento podían entrar y salir a través de ellas más de seis cientos cuarenta mil cuatrocientos guerreros. Eran muchos los que allí vivían, sin embargo, según la profecía de la völva, no serían suficientes para vencer en el Ragnarök.
Todas las valkyrias se hallaban en el patio central de semejante fortín celestial.
Para recibir a los guerreros caídos, se habían disfrazado de águilas y cuervos, en representación de las aves fetiches de Odín que veían todo desde las alturas.
Todos los hombres muertos en el Midgard que habían sacrificado sus vidas por el plan y la humanidad encontraban su lugar de reposo en el Valhall. Allí, el dios Aesir y la diosa Vanir, junto con sus ejércitos celestiales, esperaban la llegada de los caídos y los acogían en sus filas.
Entre las valkyrias que allí se reunían, se hallaban tres muy importantes para Freyja y para Odín, Gúnnr, Róta y Bryn.
Era un día muy especial para las tres.
Bryn, <<la salvaje>>, por fin iba a conocer el supuesto superior al mando que iba a tener en el Ragnarök, ya que se decía que ese guerrero iba a liderar a los einherjars y a las valkyrias en la batalla final, y Bryn, era la líder de las valkyrias, la Generala, así le gustaba que le llamaran. Por tanto, Bryn trabajaría codo con codo con él, y lo haría lo mejor posible porque ella era muy competente y se comprometería al cien por cien con todo.
Por su parte, Róta siempre había sido considerada entre sus hermanas como <<aquella que todo lo ve>>, simplemente porque tenía el don de la psicometría muy desarrollado, ése que permite localizar personas u objetos de personas a través del tacto de algo familiar o relacionado con ellos. Róta y Gúnnr habían hecho una prueba, algo que tenía relación con la segunda. La llegada de ese guerrero demostraría si lo que había visto Róta sobre Gúnnr era o no era cierto.
Y por último, Gúnnr, <<la dulce>>, deseaba encontrar al guerrero que antes de morir había mirado al cielo y había clavado sus ojos en ella.
Cuando un humano moría honorablemente y clavaba su mirada moribunda en las nubes, entregaba su alma a una valkyria, y ésta se convertía en la encargada de mimarlo, cuidarlo y recuperarlo en el Valhall. Gúnnr había sentido los ojos azules oscuros e insondables del hombre fijos en ella y cómo ese se entregaba a sus cuidados voluntariamente. Y eso nunca le había pasado. De hecho, era u milagro de las nornas, porque no creía que nadie pudiera encomendarse a ella, ya que ella no era una valkyria corriente. Muchas de las valkyrias ahí reunidas tenían a sus propios guerreros, pero ella no, y confiaba en que había una razón para ello; además, la verdad era que nunca había sentido la necesidad ni el llamado de ningún guerrero hasta hacía unos días. Gúnnr no se consideraba una valkyria al uso. Tenía buena puntería con las flechas, pero no era una mujer guerrera. Sus hermanas se lo decían continuamente:
—Gúnnr, quédate cerca de mí y no te alejes —le decía Bryn en las reyertas con los jotuns del Jotunheim—. Corre cuando yo lo diga. Agáchate. Escóndete.
Todas las protegían porque estaba defectuosa. Las valkyrias necesitaban la furia para luchar, y ella no sentía furia de niguna de las maneras, y aquello era una contradicción porque su nombre significaba <<Furia>>.
Sus hermanas, que eran todas muy apasionadas y luchadoras, sobre todo Bryn, intentaban hacerla rabiar algunas veces para ver si así, por fin, ella sacaba las garras y explotaba, pero sus tretas no funcionaba. Y además, era la niña mimada de Freyja, y la diosa siempre la protegía.
En realidad, Freyja quería mucho a sus valkyrias, pero si había un ojito derecho para ella, ésa era Gúnnr. Incluso la diosa daba por hecho que Gúnnr tenían más esencia de elfa que de valkyria y aun así no le importaba, la quería más debido a eso.
Las elfas eran conocidas por su dulzura y su serenidad. Las valkyrias eran conocidas en el Asgard porque todas estaban locas, eran temperamentales, sangrientas y muy caprichosas.
Gúnnr sabía que, de todas sus hermanas, ella era la que más sentido común tenía. No sentía ningún tipo de atracción por los diamantes, bueno, no demasiado, y además no era nada temperamental, más bien al contrario, era tranquilizadora y de carácter muy suave y sosegado.
¿Qué fallaba en ella?
—Muy bien, aguilucho —susurró Róta con su voz ronca y sexy, inclinándose para hablarle al oído. Róta era más alta que ella—: Te apuesto un gofre cubierto de nata y tu DVD de El diario de Noa a que el ratoncito que nos traen para comer va directo a tu nidito.
Gúnnr medio sonrió y se mordió el labio. Róta siempre la hacía reír. Para Róta, los guerreros caídos que llegaban eran como ratoncito, un alimento para las águilas. Las valkyrias eran las águilas, por supuesto.
—Te apuesto el gofre, pero el DVD ni en broma —contestó ella girándose para mirarla por encima del hombro—. Además, Róta, dudo mucho que alguien me reclamara. Tuvo que ser un error, algo creado por mi mente.
Róta era la valkyria más sensual del Valhall. Tenía unas curvas espectaculares, una cintura de avispa que mataba y un pecho que podía amamantar a una jauría de hombres. Era una beldad de pelo muy rojo y ojos azules muy claros; tenía unos labios que hacían mohines sin quererlo, y eso ya era el colmo de las injusticias porque la mujer era bonita incuso sin proponérselo; las mejillas sonrosadas y unas cejas en forma de arco de un ligero tono más oscuro que el pelo le daban un toque femenino y destructor. Y tenía un lunar sobre la mejilla, justo u dedo debajo de la comisura del ojo izquierdo. Incluso vestida como estaba, con el gorro en forma de pico de cuervo sobre su cabeza y toda ella cubierta con plumas negras que, por cierto, cubrían lo justo, era bonita. El Asgard era cruel e igual de injusto que el Midgard.
—¿Por qué pareces una mujer de escándalo y yo en cambio parezco un escándalo de espantapájaros? —le preguntó Gúnnr, ofendida.
Róta se echó a reír y le dio un golpecito en el pico de águila que había sobre su cabeza.
—¿Qué pasa hoy, aguilucho? ¿Te sientes insegura por algo?
Gúnnr puso sus ojos azabaches en blanco y negó con la cabeza moviendo graciosamente su pelo color chocolate. Cruzó sus brazos llenos de plumas marrones y miró al frente.
—Qué pesada eres, por Freyja… —Gruñó—. Bryn, ¿puedes sacarme el pajarraco de encima?
Miró a su otra hermana rubia, de pelo rizado y largo, con unos ojos tan grande y claros como el cuelo, su nariz chata y nos labios voluptuosos. Bryn parecía un ángel, pero su carácter y su ansia de guerra la convertían en un ángel del infierno. Gúnnr se enorgullecía de ella porque toda esa necesidad de lucha y violencia la empleaba siempre para proteger a sus hermanas, sobre todo a ella, que era la que menos furia tenía. Menos o nada. Cero, en realidad.
—Dale oro —contestó Bryn encogiéndose de hombros—. Los cuervos se pirran por el oro —guiñó un ojo a Róta.
—Oye, que tú también vas de cuervo —se quejó Róta mirándose las plumas, disgustad—. Odín está loco. Insiste en disfrazarnos de pajarracos cuando tenemos que recibir a nuestros guerreros. Pensarán que en vez de valkyrias somos un atajo de locas salidas de uno de los carnavales que celebran en el Midgard. No sé cómo Freyja lo permite —apostilló indignada.
—Odín es un hedonista —contestó Bryn entre dientes—. Le encantan los cuervos...



Enjoy queridos lectores!
Niii ;)

10 comentarios:

  1. Chicos lindos, recuerden que ante cualquier duda, reclamo, etc. Pueden comunicarse con nosotras al correo fantasiasandcolores@gmail.com

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  2. muchas gracias por el adelanto se pasaron jijiji

    pero quede aun mas ansiosa jaja pero igual un millon de besos por la buena voluntad

    saludos

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  3. OO un millon de gracias no tengo palabras para tan honorable obra gracias totales jij

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  4. De nada Alexa, lo prometido era deuda ;)

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  5. Mujer yo acabo de morir con tu post, en serio un millón de gracias, corrijo infinitas GRACIAS!!!!se pasaron de veras...

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  6. gracias mil gracias saludos

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  7. las amo!!!! son las mejores gracias por el esfuerzo y por todo

    dioooos!!!!!
    gracias

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  8. MIL MIL GRACIAS POR EL APORTE DE TAN EXCITANTE LIBRO... DESDE MEXICO UN BESO Y ABRAZOS ^^

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